• Jesús Ortiz Mascote

¿Tu vivienda te sana o te enferma? el diseño arquitectónico en nuestra calidad de vida.

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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión es la cuarta causa de discapacidad en cuanto a la pérdida de años de vida saludables; en México ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres. ¿Qué tiene que ver la depresión con los espacios? Vivir en un lugar pequeño, donde no hay espacio para la privacidad y conviven a diario más de siete personas, afecta no sólo el desarrollo humano, sino también la autoestima, el humor, la confianza y la convivencia social directa; camino perfecto para desarrollar depresión y ansiedad.





La vivienda es el lugar más importante en la vida de una persona, lo sabemos perfectamente ahora en este periodo alargado de cuarentena ante la pandemia del COVID-19; no sólo es el lugar esencial y permanente para cubrir necesidades básicas como el refugio, sino es el lugar de recuperación física, mental, emocional e incluso espiritual; en ella se produce la intermediación básica entre el cuerpo y el entorno, entre lo íntimo y lo social. La falta de criterios de calidad de vida en el diseño de vivienda ha provocado graves problemas en su habitabilidad, reflejándose en efectos negativos para la salud física, mental y emocional de los usuarios y en un deterioro de sus relaciones sociales y con su entorno. Depresión, ansiedad y problemas respiratorios se enumeran entre los mayores padecimientos influenciados negativamente por dichos problemas de habitabilidad. En 1982, la OMS definió el “Síndrome del Edificio Enfermo” como un conjunto de molestias y enfermedades ocasionadas por la mala ventilación e iluminación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, ruido, olores, las partículas en suspensión, los gases, vapores de origen químico y los bioaerosoles y factores psicosociales.


¿Cómo puede mejorar la vivienda nuestra salud y calidad de vida?, ¿De qué manera influye el diseño en ello?

Una respuesta obvia es realizar labores de mantenimiento o correctivas, tales como mantener los espacios limpios e higiénicos, procurar la ventilación natural o utilizar sistemas de ventilación adecuados, realizar estrategias de control térmico, mantener la humedad entre 40% y 50%, reducir ruido o contaminación exterior, permitir una adecuada iluminación natural o artificial, controlar el uso de productos químicos, reemplazar muebles para disminuir la electricidad estática, utilizar materiales de construcción no contaminantes y practicar una buena convivencia para la salud mental.

Sin embargo, lo ideal no es corregir problemas, sino hacer una buena planeación de nuestra vivienda y contemplarlos desde un inicio a través del diseño arquitectónico.

El proceso de diseño contempla la traducción a la realidad de variables que tienen que ver con funcionalidad, necesidades del usuario, ingenierías, comunidad, entorno e incluso aspectos de calidad de vida; si la labor de los diseñadores puede llegar incluso a la vivienda social, ¿por qué hay tantas carencias en vivienda? Una parte de la respuesta tiene que ver con la autoconstrucción y otra tiene que ver con prioridades económicas dentro del ramo inmobiliario, sin embargo, no discutiremos sobre ello en este artículo. Retomemos entonces la discusión acerca de lo que el diseño arquitectónico puede aportar en beneficio a la calidad de vida, la arquitectura por sí misma procura la habitabilidad, no obstante, el conocimiento para llegar a estos criterios ha cambiado a lo largo de la historia ya que cada época tiene diferentes necesidades, recursos tecnológicos e incluso ideológicos que influyen en la práctica profesional de la arquitectura. La interrogante que nos importa es: ¿la práctica arquitectónica convencional contemporánea puede ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida? Si definimos a la arquitectura como una práctica aislada, se considera que no, pero definitivamente sí al considerarla como una práctica interdisciplinaria entre varios campos de estudio.


Actualmente, la búsqueda de calidad de vida (comunidad, educación, equilibrio laboral-personal medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción de vida y seguridad) ha incorporado prácticas que no sólo procuran la salud y las necesidades básicas, sino que buscan alcanzar la autorrealización a nivel cuerpo, mente, emociones, sociedad y espíritu; dicha búsqueda abre una mayor conciencia hacia sí mismo, hacia la comunidad y hacia el entorno, alienta al ejercicio de diversas prácticas fuera de los campos convencionales al diseño arquitectónico, entre ellas el Feng Shui o incluso las neurociencias, ¿será que la arquitectura debe valerse de los recursos necesarios para alcanzar sus metas de habitabilidad? Considero que sí, gran parte del conocimiento de estas prácticas interdisciplinarias, en concreto el Feng Shui, no han sido traducidas ni aplicada a procesos de Diseño Arquitectónico, lo que mantiene al margen el enriquecimiento de la práctica arquitectónica con todo este conocimiento validado, forjado y sistematizado alrededor de miles de años a través de su ejercicio, observación y sentido común. Es un momento excelente para enriquecer la práctica arquitectónica con conocimientos interdisciplinarios, en Txool así lo creemos y aplicamos.

Actuemos con responsabilidad; de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México tiene una calificación de 3.1/10 puntos en la relación Calidad de Vida-Vivienda. ¡Podemos hacerlo mejor!

Como se mencionó anteriormente, este periodo de cuarentena prolongada ha hecho que la relación que tenemos con nuestra vivienda sea más tangible, ahora sabemos qué espacios de verdad nos están enfermando o qué espacios están detonando al máximo nuestras capacidades; en nuestro próximo artículo hablaremos a detalle de ello y emitiremos recomendaciones ante esta nueva normalidad. Es destacable entonces que ahora tenemos más conciencia de nuestra vivienda y ello nos permite saber si la misma es un espacio para la sanación o la enfermedad; partiendo de este autoconocimiento podemos actuar en beneficio de nuestra calidad de vida. Es crucial que conozcamos las necesidades y áreas de oportunidad de nuestros espacios actuales o futuros. En Txool sabemos la influencia que tiene cada proyecto en la vida de sus habitantes, es por eso que, con base en conocimientos de Neuroarquitectura, Bioclimática y Feng Shui, tenemos un enfoque totalmente personalizado, humano y sustentable; estamos convencidos que, potenciando la calidad de vida de nuestros clientes, podemos marcar una diferencia positiva en nuestra sociedad, entorno y planeta. ¡Conócenos!

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